Mostrando pubblicamente il potere come abietto, infame, ubuesco o semplicemente ridicolo, non se ne limitano gli effetti. Né viene detronizzato, con un atto magico, colui al quale si dà la corona. Si tratta, al contrario, di manifestare in modo evidente l'insormontabilità e l'inevitabilità del potere, che può per l'appunto funzionare in tutto il suo rigore, e al limite estremo della sua razionalità violenta, anche allorquando è nelle mani di qualcuno veramente squalificato.

M. Foucault, Gli anormali

 

 

Qué oscuro el borde de la luz

donde ya nada

reaparece. 

José Ángel Valente, El inocente

 

 

Dicho con la feminista americana Donna Haraway, el cuerpo del siglo XXI es una plataforma tecnoviva, el resultado de una implosión irreversible de sujeto y objeto, de lo natural y artificial. De ahí que la noción misma de «vida» resulte arcaica para identificar los actores de esta nueva tecnoecología. Por ello, Donna Haraway prefiere la noción de «tecnobiopoder» a la foucaultiana de «biopoder», puesto que ya no se trata de poder sobre la vida, de poder de gestionar y maximizar la vida, como quería Foucault, sino de poder y control sobre un todo tecnovivo conectado.

B. Preciado, Testo yonqui